Dentro del capítulo “Trastornos de Ansiedad”, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) define a la Ansiedad como Trastorno de Ansiedad Generalizada, un estado de ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de los que ha estado ausente, durante un mínimo de seis meses, en relación con diversos sucesos o actividades (como en la actividad laboral o escolar).
Al individuo que sufre este estado le es difícil controlar la preocupación. Además, la ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes:
- Inquietud o sensación de estar atrapado o con los nervios de punta.
- Fácilmente fatigado.
- Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.
- Irritabilidad.
- Tensión muscular.
- Problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto e insatisfactorio).
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento y no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo).
De acuerdo con el Beck Insitute for Cognitive Behavior Therapy, la terapia cognitivo-conductual (TCC) para el tratamiento de la ansiedad es un tipo de terapia psicológica, breve, estructurada y basada en evidencia científica, útil para combatir los síntomas de la ansiedad.
Mediante la TCC, y el aprendizaje de herramientas como el Análisis Funcional, el paciente aumenta su nivel de conciencia, y mejora su capacidad de planificación o resolución de problemas, a la vez que logra responder eficazmente a creencias disfuncionales (sobre las uno mismo, su entorno, o el futuro) o la rumiación (conjunto de pensamientos negativos, repetitivos, que implican centrarse en las causas y consecuencias de los propios problemas de manera repetitiva, sin dirigirse a la solución de estos problemas).
La TCC se puede utilizar junto con tratamientos complementarios, como la terapia farmacológica o técnicas de neuromodulación, como la Estimulación transcraneal por Corriente Directa (tDCS) o la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS).
Te invito a contactar con Javier Vázquez, Psicólogo General Sanitario y Candidato a Doctor en Neurociencia Clínica (688 785 715 – jcv.phd@gmail.com), si necesitas más información con relación al Trastorno de Ansiedad Generalizada.